Acercase a la verdad, ahora, en tiempo navideño
En primer lugar se debe aceptar que la verdad existe y así no caer en el absurdo de tomar en serio lo que no es. El fundamento de la verdad radica en lo real, en lo que es. Así podemos considerar ahora los modos de ir acercándose a esa realidad.
La virgen de Guadalupe se apareció en México a un pobre indígena incapaz de leer ni de ser considerado como un digno converso a quien, según él decía, se le había aparecido nuestra Señora en el Tepeyac, una colina en las afueras de la ciudad donde hoy se erige una majestuosa basílica y se venera la imagen de la Virgen grabada en la tilma de Juan Diego. Éste, sin saberlo, creía que llevaba unas flores, rosas de Castilla, al arzobispo de la ciudad. Pero, cuando por fin pudo ver al prelado y descubrió en su presencia los pliegues de su túnica, apareció, ante la sorrpresa de todos la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Decíamos "acercarse a la verdad" porque viendo lo limitado de la vida de Juan Diego nos impele más a creer cuanto de él se nos ha transmitido, pues este hombre, descalzo, solitario, caminando por las colinas de México, sería incapaz de inventar una historia inimaginable para un creyente recién confirmado en su fe.
Por eso, hoy en día, son miles, millones de fieles humildes, quienes se acercan para festejar a la tan gloriosa patrona del país, aunque para ello deban caminar durante días, bajo la inclemencia del tiempo, por los caminos y carreteras del país. Se acerca a la verdad de lo que ellos creen para agradecerle los favores recibidos durante el año y para rogarle por la multitud de necesidades de su vida diaria.
Y se acercan cantando, con cohetes, flores y estandartes, a sabiendas de que no tienen un lugar para descansar excepto los rincones de las calles y soportales, protegiéndose quizá con alguna cobija de los fríos ya casi invernales.
Recuerdo que un sacerdote de la catedral de Viena decía de la suerte de quienes podían postrase delante de Nuestra Señora de Guadalupe, algo que se le había negado en su vida religiosa, a pesa de tener en su iglesia imágenes de toda suerte de santos, incluida las de la Virgen de Guadalupe.
Esta devoción a la "Morenita" se descubre al viajar por las tierras de todo América, Europa y algunos lugares de Asía, donde la imagen de la Virgen del Tepeyac aparece incluso en las calles de algunas ciudades lejanas al lugar de las apariciones.
En fin, son días de gran alegría poder constatar el cariño a esta mina del cielo que se dignó bajar a las tierras de México desde donde su devoción lleva a expandir el catolicismo en toda la América Latina.
Pues bien, mañana, 12 de diciembre, es su gran día. Esta noche, artistas consagrados, cantan sus canciones favoritas al estilo mexicano delante de su imagen, justo antes de la medianoche. Después se celebra la gran Misa en su honor.
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