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Sonreír a los de casa, en primer lugar; luego a los del camino

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La sonrisa es la puerta de entrada en el corazón de las personas.  Cada día pasamos de largo a un sinnúmero de personas, de la familia, del trabajo y de quienes se cruzan en el camino. Muchas de ellas tienen prisa y ni siquiera un  ihola! sale de nuestros labios. Cada quien a lo suyo. Pero estas personas, no importa en qué país se encuentren, tienen un propósito en la vida aunque a veces no se enteren. Ese fin es la felicidad, se encuentre uno en medio del dolor, del desamparo, de la soledad más absoluta.  Nadie se ha puesto a sí mismo en la existencia  y la cooperación de unos progenitores, sean o no sus padres, alcanza a dar una razón suficiente  de su presencia en el mundo en donde vive. Esta es la clave de la vida. Cómo es que uno se halla en donde está y por qué. Podemos suponer que después de esta vida ni hay nada más; y todo se acaba en día de la muerte. Entre un  millón de posibilites, sin embargo, hay una que apunta a otra vida y a un premio o...

El último paseo de la vida

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Ir a pasear es una invitación  cómoda para escapar de las rutinas diarias y admirar un día más el paso de personas  conocidas y extrañas en las calles y parques de la vecindad. Se divierte, descansa y piensa sobre asuntos varios que le vienen a la cabeza.  Pero. nadie suele pensar si ese será el último paseo de la vida. Quizá piense en el fin de su vida, aunque no vislumbre  siquiera si está a las puertas de esa entrada nueva, eterna, donde se abrirá un diálogo con uno mismo y, luego, con el señor de todas las cosas. Lo primero a ponderar será la postura del alma al verse, por vez primera, libre de as ataduras del cuerpo, sin más visión que la ofrecida por su interior de modo detallado,  en un instante, comienzo de la eternidad donde ya no habrá tiempo. Y las acciones de la vida pasada, pensamientos y obras, desfilarán por a conciencia y se verá de forma clara, sin rodeos, la verdad del comportamiento de ayer y s...

¿Tenerle miedo a Dios?

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Hay tantas deformaciones en la manera de pensar y de hablar que, debido a la falta de ciencia básica sobre el tema, nos lleva muy lejos de la realidad. Uno de estos temas es el "temor de Dios". La gente se cree literalmente lo dicho en esta frase, pues se imaginan el temor como tener miedo a algo o a alguien. Sin embargo, las cosas no son así. Por un lado, Dios es la suma bondad y no nos puede sobrevenir ningún mal ni ahora ni en el futuro venido de su mano. Por otro lado, según dice santo Tomás de Aquino, el temor se oponer a la esperanza, pero él, Dios, es nuestra esperanza y no podríamos tenerle miedo. Sin embargo, Dios debe ser temido en cuanto podría infligirnos algún castigo  debido a nuestras faltas, pero sería un mal debido a nuestras faltas porque él es justo y sería una manera de líbranos de nuestras culpas. Por consiguiente, el temor se debe a cometer un pecado puesto que es una ofensa a Dios y porque nos puede castigar si lo comet...

El hombre es un ser en relación; luego.....

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Que el hombre sea un "ser en relación" no es un invento reciente de algún visionario. Somos imagen de un Dios, trinidad de personas distintas, aptos para ser adoptados como hijos por medio del bautismo. Estas personas distintas se "relacionan" entre sí de manera única y continua, sin confundirse nunca. La relación  es generada por el amor y ese amor, por serlo, respeta totalmente al otro, fundiéndose sin confundirse. La entrega al otro es total, completa, y al descubrir en una infinitud que nunca se acaba la incomparable grandeza de su ser divino y único, se enamoran más, si se pudiera decirlo así, de esas personas que no se acaban  de descubrir en su asombro. Cuando Jesús dice "el Padre y yo somos la misma cosa" o "quien me ve a mi ve al Padre" contrasta con las palabras dichas por Jesús, segunda persona de la Trinidad, cuando exclama "Padre, por qué me has abandonado". Por un lado, en esta frase surgida entre los dolores del Hijo en l...

Hablar de amor, ¿vale la pena?

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Si hablamos de amor se suele caer a veces en lugares comunes, muy lejos de la realidad. El amor es una palabra vigente en casi todos los rincones del mundo. Sin embargo, al ver los caminos  de la tierra, se pierde el en un eco remoto del significado de esta palabra. El amor sólo puede venir del amor, pues nadie da lo que no tiene. La primera pareja humana se pasea por el jardín del Edén. Nada les falta. Adán ha salido del barro de la tierra, y Eva de una de sus costillas. tal como se lee en las primeras páginas del Génesis. ¿Qué significa esto? Barro y  costillas. En primer lugar el origen de algo nos dice de su procedencia, pero también de su esencia. El hombre, visto así, es cercano a la nada: barro, tierra, fango.  Entonces, el amor, ¿de que se trata? En la unidad de ese hombre y esa mujer. De ahí saldrá la vida como un regalo de quien los puso ahí, en el Edén. Sólo en la entrega al otro, olvidándose de qué está hecho, en el darse hasta casi desaparecer....

El talento en la tierra y el del cielo

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Cuando uno cae en la tentación de escuchar los diferentes vídeos presentados en las redes sociales, descube una y otra vez el talento encerrado en niños, jóvenes y mayores, tanto en el arte del canto, de la interpretación, de la soltura en una conversación sin apariencias de ser algo serio. Desde luego, puede convertirse este asomo a los contenidos de las redes en una atracción perversa, que le aparta de la tarea debida. El paso siguiente ni debe ser enojarse por caer con frecuencia en esa atrayente espectáculo   de todo tipo de artes, aunque a veces las presentaciones tienen algo o mucho relacionado con la IA, hoy en boga creciente, y no se acaba de saber la verdad sobre los contenidos. Pero no se trata de dejarse caer en el enojo, sino de ver lo que estiman los hombres y compararlo con que el Señor nos guarda, como diría a santa de Ávila Teresa, quien además deja escrito en uno se sus poemas: "y tal alta vida espero". San Pablo nos cuenta sus sensaciones al se...

No se puede perder el tiempo (?).., pues nos jugamos la eternidad

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Tiempo libre. Quedarse en casa. Salir a la calle a dar una vuelta. Ir al trabajo. Pasear con los amigos. Ver la televisión. Esas son algunas de las alternativas de nuestra vida diaria. Pero se requiere orden; un saber de antemano cómo va a discurrir del día, sin improvisar. El orden ayuda a la serenidad, pues se sabe qué esperar. Esta disposición, sin embargo,  no libra de los imprevistos, de las contrariedades.  Estamos acostumbrados a pensar en el tiempo de esta vida, pero nos cuesta pensar sin tiempo. Dios es en un instante infinito. Venimos del infinito porque nuestro creador viene de ahí, de siempre, y ahí nos pensó. Por eso venimos con él desde siempre, porque Dios no se muda, como diría Santa Teresa. Aunque el momento de la creación supone un cambio para el hombre porque aparece la dimensión que cronometramos aunque el tiempo realmente no exista;  contamos lo que sucede   entre ésto y aquéllo, porque hay una distancia, un espacio, dond...