A vueltas con la palabra y la familia.
La relación de la palabra con la persona es única. Sólo las personas pueden hablar. Pero lo más interesante de esta relación es descubrir su vinculación con la familia . Se requiere de la presencia de una familia par poder proferir una palabra. Una persona en solitario jamás podría hablar: primero, porque de nadie podría aprender a hacerlo; segundo, porque nadie habría para escuchar. Vemos entonces cómo la palabra tiene un sentido social. Esto es verdad incluso en el ámbito divino. Dios es familia. Cuando hablamos de Dios hablamos de un ser personal, donde se distinguen tres personas aunque en un único ser. Además se requiere de realidad . Si no hubiese cosas, no se podría hablar, pues nada habría a qué referirse. La palabra se refiere a las cosas. De nuevo, el el orden divino, la realidad como la conocemos no era, pero si eran las tres personas desde siempre cuyas inteligencias la habían concebido. Por eso, la "palabra" es lo más antiguo. Podríamos echar una mirada a ...