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Saber cuándo hablar...y callar

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La virtud de la prudencia, como todas las demás virtudes, se aprende.  Pero para darse ese aprendizaje se requiere de modelos claros y constantes. Las virtudes no se aprenden de un día para otro. Se requiere de tiempo, y, sobre todo, de ejemplo.  Hoy estamos en un momento clave. Todos quieren hablar y cada uno encuentra la manera de hacerlo a través de algún medio por el que se alcanzan a miles de personas a quienes no se conocen la mayoría de las veces y, por tanto, se dificulta la idoneidad de los mensajes transmitidos debido a la diversidad de públicos receptores. La lengua siempre suele andar muy suelta, lista para proferir un punto de vista, expresión de los pensamientos propios sin considerar los ajenos. Si alguno se disgusta con esta naturalidad de espetar sin consideración  alguna por lo ajeno, se le considera un  débil mental. Lo que importa a algunos es prosperar en medio de esos receptores desconocidos. Si la gente supiera los grandes  ...

Impureza y presencia de Dios

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Incluso en  esta vida hay cosas incompatibles. Este sería el caso del ver a Dios en las tareas del día a día y la impureza. En una de las bienaventuranzas se expresa claramente: "Bienaventurados  los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". La limpieza de corazón se consigue  cuando el don de entendimiento con la perfecta limpieza de alma y cuerpo. Queda claro cuando se expresa en el evangelio que no se puede servir a dos señores.   Esta disposición se logra por medio del sacramento de la confesión. Quizá este recurso sea el mejor regalo que Dios nos ha dejado en esta vida para recuperar la unión con Él. Es así como el alma, libre de las asperezas y espinas, se convierte en el lugar apto para hospedar al Señor. Pero no podemos perder de vista la riqueza del amor divino de las tres personas. Duele mucho más la ofensa de quien quieres. Cuando alguien nos importa de veras la más pequeña insolencia se acusa en lo más íntimo. ...

Tranquilidad en el orden

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Es una de las  definiciones más aceptables de paz : la tranquilidad en el orden. Hoy día se descuida o se ignora el significado de esta palabra de la que tanto necesitamos. S e quiere la paz pero a base de guerras, eliminando si fuera posible al contrario.  María, la madre de Jesús, es sin duda alguna la mujer más poderosa de la tierra, ahora y cuando nación su hijo. Él que era hijo de Dios, nace en una cueva y sus padre vivieron en una humilde casa de Nazaret toda su vida. ¿Por qué entonces las gentes entonces se esfuerzan en poseer a toda costa lo mejor, lo más exclusivo? No se ha entendido quizá el valor de la pobreza. Tener, poseer, asegura la vida --según se cree--, pero se está siempre pendiente de si no llegará algún bandido y les quitará todo o parte de sus bienes. Pero el problema principal está en el corazón. Apenas queda algún rincón donde pueda guarecerse el amor. El amor se escapa por las fisuras abiertas en las cosas materiales. A través de esas rendijas se ...

Los caminos hacia los demás

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No hace mucho perdía un artículo relacionado con la manera de acercar las almas a Dios. Se contaba cómo de la manera más natural se establecían contactos con quienes se cruzaban por el camino. Al pasear el perro cada día por los alrededores  de casa me salía al encuentro un joven de apenas 11 años con su bicicleta y su hermanita. Después de intercambiar nombres y los lugares donde vivíamos, me dijeron que estaban tristes porque a su amiguita le habían comprado un juguete  caro y a ellos no. Seguramente, les deje, su abuelita, vio la necesidad de la hermanita y la falta  de Felipe, me dijo que al hacer la primera comunión les había leído una página sobre el tema, pero ya no se acordaba. Al decirles que la Virgen les mostró el infierno en la tercera aparición a unos niños de su edad, se quedaron boquiabiertos, pero nos hicimos muy amigos a partir de entonces.  Otro encuentro interesante se dio en otro de los paseos con matrimonio mayor. Él era ...

Guerra sí: pero a la enemistad y al odio

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Los amigos de la paz, con una voluntad muy digna, suelen buscar maneras sofisticadas de establecer la paz en el mundo. Pero el mundo es tan grande que no saben bien por dónde comenzar o se produce un cansancio casi al dar  los primeros pasos. El problema reside, dado el tamaño de tal empresa, en una falta de principios suficientemente sólidos como para no cejar en el intento propuesto. Se deslumbran a veces por la penetración de la prensa y se suele olvidar la radical fuerza de la fe. Me suele venir a la memoria el momento del envío de los primeros doce a ir "por todo el mundo". Eran gente sin preparación, ni humana ni científica, provenientes de una tierra ocupada por la presencia del ejército romano, la primera potencia militar del mundo occidental en aquel tiempo y contraria a la expansión de una creencia cristiana, extraña  a las ideas del imperio cuyo centro estaba establecido en Roma. La fuerza en aquel tiempo se asemejaba bastante a la...

La soledad de María, ¿realmente soledad?

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  Ya ha pasado el sábado santo. El silencio lo llena todo, incluso ls calles de una gran ciudad. Se trata de acompañar a María. Sola, envuelta en lágrimas, espera. Sabe de la pronta llegada de su hijo, pero sin conocer la hora.  Toda su vida ha sido una espera con fe. Los hijos no deseados con José al casarse cambian su vida con el "hágase" al arcángel Gabriel. Pero no sólo entonces se da un cambio; la humanidad entera va a poder ser llamada y serlo de verdad "hijos De Dios", ahora sí, herederos de la felicidad eterna sin merecerla. Dios se ha vuelto loco con su criatura, el hombre. Una y otra vez endereza su destino en la vida, incluso al provocar le encarnación del Hijo trinitario en una mujer, muy joven, del poblado perdido de una pequeña aldea de Galilea: Nazaret.  Decirle sí a Dios es, sin lugar a dudas, la mejor afirmación del hombre desde su creación. Una joven ya comprometida con José, el artesano de la región, quiere de acuerdo con é...

Vivir en familia

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¿De qué se trata? Se dice pronto, pero se ha olvidado con frecuencia, a juzgar por lo fracasos matrimoniales y las desavenencias  entre padres e hijos, que la familia es un arreglo temporal al que se debe dar cumplimiento. Por ejemplo, tenemos el caso de quienes todo lo pueden, los artistas de cine, y nos cuentan cómo los más famosos se casan hasta ocho y más veces. ¿Cuál es la razón de tanto cambio? En realidad es un fracaso porque, en el matrimonio, el hombre y la mujer se unen de una vez para siempre. Ahí se esconde la felicidad matrimonial. El fin de esta unión queda claro: hasta que la muerte los separe. Quienes vacilan en este compromiso vital, deberían meditar lo que la Teresa de Ávila, religiosa carmelita del siglo XVI, solía decirse a sí misma cuando la aspereza del camino calaban en la vida de esta santa: "Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Ni más, ni menos. Una vez contraído el compromiso de por vida,  la felicidad buscada se encue...