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La fe actúa a través del amor

 La vida sin amor se convierte en un paraje desierto. Aunque el justo vive de la fe, sin embargo, creer en lo que no hemos visto nos obliga a sentir la presencia de quien es todo amor.  Jesús, en todas sus alocuciones y parábolas, nos deja ver  su presencia amorosa en la manera de acercarse a quienes pasan por su lado aunque a él no lo vean y aunque no sepan siquiera de quien se trata. La hemorroísa oyó de su presencia y  debido al gentío siguiendo a Jesús, se conformó con tocar la esquina de su manto y quedó curada. Lo mismo ocurría con los ciegos, sin verle, él salía en su camino y les curaba para que, ahora sí, vieran. Nos puede suceder lo mismo muchas veces. Creemos,  pero a la hora de la verdad nos salimos con la nuestra. El amor es un don y ese regalo no es apto en los escondidos vericuetos del alma.   Se requiere de la paz interior, donde se fía del huésped que ocupa tanto cuanto le permitas. Pero, ¿qué es el amor? El amor es él, quien te creó sin tu...

Tan cerca y tan lejos

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Nos pasa con la familia con cierta frecuencia. Estamos al lado  juntos, pero nuestros pensamientos se encuentran en nosotros mismos, encerrados, aunque  en ellos  se sueñe con sitios lejanos. Ausentes. El corazón es un gitano, como dice la letra de una canción. Se vende al mejor postor. Tampoco tiene ojos. Solamente sIente y empuja para alcanzar lo sentido. Por eso nos hace falta la inteligencia para indicarnos la verdad de los visto.  en caso negativo, se retrae y conmina al corazón a no seguir adelante. Cuando se recibe la eucaristía, puede ocurrir algo así. Lo que no tiene cabida en el universo accede a permanecer unos minutos con nosotros en nuestro interior. Se puede conversar con él y él con nosotros y la grandeza se acopla en una miserable estancia, algunos así como ocurrió al nacer en Belén. Debe estar acostumbrado porque el escenario se repite cada día millones de veces en todo el mundo. Y espera, a veces en silencio porque sigue hab...

El "en Ti confío" y el "hágase" son expresiones del mismo querer

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La paz nace de la humildad.  Querer ser más que el otro, sobresalir, lleva a la soledad. Es un culto al individualismo sin considerar a los demás como personas a quien vale la pena encargarles una misión. Cuando Dios crea al hombre, confía en él y le encarga el cuidado de la creación entera. Se fía. Y a pesar de su esperanza y seguridad en el encargo, el hombre le defrauda. Pero sigue confiando en él, y le pide al hombre no cejar en su confianza como lo deja patente en "en Ti confío" de sus apariciones a  la religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia sor María Faustina Kowalska (1905-1938) en Polonia  a principios del siglo XX, en 1931.  Lo desconcertante para nosotros de crear al hombre consiste en saber antes de su aparición en la tierra, el porqué si Dios sabía de antemano de su traición, que acarreaba el impedimento formal para salvarse, tomó a decisión de encarnarse para librarle del pecado por su desobediencia  en el Paraíso. Asimismo, ...

En realidad, ¿qué es el pecado?

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Dios ha venido a buscar a los pecadores. Hay pecados que llevan a la desesperación. Pero esto no está tanto en función del pecado como del que lo comete. Y aquí estriba el punto a considerar. Ningún pecado está fuera, por encima, de lo que Dios puede perdonar. Pero esto no le queda claro a todo el mundo. Se llega a pensar, como los ángeles caídos, que uno es capaz de cometer un pecado de tal magnitud que sobrepasa lo que Dios puede perdonar. Es decir, uno se hace como Dios, incluso, por encima de Él. Vistas las cosas de esta manera es apartarse de la realidad. Nadie puede superar a Dios con ninguna de sus acciones, por aberrantes que fueran. Pensar así, equivale a hacerse no solamente como Dios, como fue la propuesta de Satanás a nuestros primeros padres. "Seréis como dioses", les propuso el diablo, atacando así por la soberbia implícita en el planteamiento de una criatura, la cima del poder divino. Pero está también el otro extremo: verse ca...

No todo en la vida es fútbol

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Estamos viviendo un tiempo especial debido a la presencia casi universal y continua del campeonato  mundial de fútbol. Es una fiesta, distinta en cada lugar, donde a veces, se llega a límites insospechados de violencia al punto de que algunos han perdido la vida en medio del jolgorio debido a la virulencia  en medio de la fiesta, mostrada en televisión, donde incluso los presentadores tratan de mostrarse con un ánimo fuera de lo común. Es el fútbol, dicen. Pero la embriaguez y la violencia no forman parte de este deporte,  no importa la ocasión y su magnitud mundial, donde se ejercen  conductas sin límites. Debería suceder lo contrario. Dado el alcance  de su representación mundial cada uno debería  procurar mostrarse con un comportamiento educado en medio de una sana alegría. Pero es el trabajo el verdadero ejercicio del hombre,  si bien se puede ejercer dejando espacio para celebraciones concretas en ...

Si te falta el amor...

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                                                                                                                                                                                                                                       Sin duda, son incontables las personas con quienes has tenido una relación, precaria o sostenida. De algunos apenas recuerdas su nombre, pero no te olvidas de aquel detalle de...

Dar un paso en falso basta

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Son muchos los  casos de personas cuya vida se ve marcada por haber dado un paso en falso en algún  lugar de los montes o de la ciudad. Pero además del quebranto físico puede darse el quebranto espiritual por mil razones. San Pedro, tan  íntimo y dispuesto a todo por su Maestro, en un abrir y cerrar de ojos cae en la negación de quien era hasta entonces el personaje más admirado de su vida. Yo daré todo por ti, le había dicho a Jesús esa misma tarde, pero bastó la denuncia de una criada sobre su cercanía con el Mesías, para ceder en su fidelidad para con él. El diablo  no se anda con juegos de niños. Va y ataca a quienes son más. cercanos a Dios, pues ello le supondría una gran victoria en su lucha por apartar de su Creador a los más cercanos. Sirva como paradigma de su gran desfachatez al tentar a Jesús, que era Dios, no una sino tres veces. Nadie escapa a sus lazos malditos de perversión. No tiene nada que perder pues ya lo ha per...