Afán de novedades
Eran los tiempos de san Pablo. En una de sus cartas a los Corintios les recriminaba dado su "afán de novedades". Sin duda, en esa llamada de atención, sobresaldrían lo que hoy llamamos "influencers", debido a la veneración por lo novedoso y el afán de consumo, tal como se caracteriza el mundo de hoy. Sin duda, el llamado "apóstol de las gentes" se sentiría hoy en casa al advertir en la actualidad las mismas tendencias. El afán de consumo mueve a minusvalorar el tiempo. También a despojar a otros de aquello que más le agrada pero de lo que carece. Además hablar de "eternidad" carece de sentido. El tiempo presente manda. Pero ese tiempo dura tanto como dura lo consumido. Después del deleite con esta presencia llamativa ya se forja otra, todo es efímero. Lo que dura para siempre ha dejado de tener para muchos su lugar en las conversaciones y en los correos. El más allá se desvanece en los afanes diarios y se cifra la esperanza en un milagr...