Medios oportunos para conseguir el fin propuesto
Lo primero que se nos ocurre es, si queremos conseguir el fin propuesto, es seguir la conciencia. Ella nos dicta si es propio o no actuar de esta manera, pero en seguida, surge delante de nosotros esta consideración. Seguir algo sin más, porque es un fin, nuestro fin, deja de lado la moralidad de tal postura; no porque algo así nos suceda significa que tal conducta es apropiada. Este debate se abre cuando J. G: Fichte, a finales del siglo XVIII, nos dice que "la conciencia nunca yerra" y que, además, nunca puede errar. Esta postura sitúa al hombre en una especie de sabio semidiós pero ignora que la conciencia tiene veredictos que no son infalibles. En primer lugar, cuando se tiene claro el fin a seguir, se deben poner los medios adecuados para lograrlo. Ver un fin y correr sin más a conseguirlo, es una locura de la que la historia esta llena. Asimismo, emplear los medios equivocados para conseguir el fin previsto da al traste con la mejo...