El camino para encontrar a Dios
Eran los tiempos de estudiante universitario. Le comunicaron a este joven que Monseñor Escrivá de Balaguer iba a celebrar Misa en el campus de la Universidad de Navarra, donde él estudiaba, el 7 de octubre de 1967. El campus estaba repleto de estudiantes y de gente destacada en el mundo intelectual. Uno entre ellos era José María Pemán, escritor de categoría innegable. Había varios personajes más entre los asistentes. Me dice este buen amigo que durante la homilía se clavó en una frase y ya no recuerda nada más: "Si no encontráis a Dios en las cosas ordinarias de cada día, no lo encontraréis nunca". Han asado muchos años desde entonces y nunca se le ha olvidado la profunda sencillez de esta manifestación tan al alcance de todos, que tiene consecuencias para la vida diaria, siempre, hasta el final. Encontrar a Dios es la melodía de fondo incluso para quienes no creen en él. Jugarse todo, la eternidad entera, a esta carta raya en la locura. La libertad, mal usada, ...