Sonreír a los de casa, en primer lugar; luego a los del camino

Sonreír provoca felicidad, comprobado científicamente

La sonrisa es la puerta de entrada en el corazón de las personas. 

Cada día pasamos de largo a un sinnúmero de personas, de la familia, del trabajo y de quienes se cruzan en el camino. Muchas de ellas tienen prisa y ni siquiera un  ihola! sale de nuestros labios. Cada quien a lo suyo.

Pero estas personas, no importa en qué país se encuentren, tienen un propósito en la vida aunque a veces no se enteren. Ese fin es la felicidad, se encuentre uno en medio del dolor, del desamparo, de la soledad más absoluta. 

Nadie se ha puesto a sí mismo en la existencia  y la cooperación de unos progenitores, sean o no sus padres, alcanza a dar una razón suficiente  de su presencia en el mundo en donde vive. Esta es la clave de la vida. Cómo es que uno se halla en donde está y por qué.

Podemos suponer que después de esta vida ni hay nada más; y todo se acaba en día de la muerte. Entre un  millón de posibilites, sin embargo, hay una que apunta a otra vida y a un premio o castigo según las obras realizadas en ésta.  Es una millonésima parte de las posibilidades que ocurra ta cosa, pero, ¿y si ocurre?

Como nos estamos jugando la eternidad en esta millonésima  ocurrencia valdría la pena apostar por esta alternativa por improbable que parezca, pues en caso de no ocurrir, nada hemos perdido si hemos ratas de hacer el bien agradando a los demás.

Sonreír podría ser esa manera de proceder con todos porque el mero hecho de hacerlo agrada la vida de quien tenemos en frente porque se llega la corazón de las personas y distrae e los malos momentos que  pudieran estar rondando en nuestro  entorno.

La sonrisa es el principio de la amistad y también del amor. Y en el mundo de hoy ya basta de caras largas, de disputas y de guerras sin sentido.

Pero lo más importante del sonreír a los demás, consiste en hacerles la vida agradable con costo cero.

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