Confiar y el "hágase" son expresiones del mismo querer

Estudio Biblico II - La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María

La paz nace de la humildad. Querer ser más que el otro, sobresalir, lleva a la soledad. Es un culto al individualismo sin considerar a los demás como personas a quien vale la pena encargarles una misión.

Cuando Dios crea al hombre, confía en él y le encarga el cuidado de la creación entera. Se fía. Y a pesar de su esperanza y seguridad en el encargo, el hombre le defrauda. Pero sigue confiando en él, y le pide al hombre no cejar en su confianza como lo deja patente en "en Ti confío" de sus apariciones a  la religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia sor María Faustina Kowalska (1905-1938) en Polonia  a principios del siglo XX, en 1931. 

Lo desconcertante para nosotros de crear al hombre consiste en saber antes de su aparición en la tierra, el porqué si Dios sabía de antemano de su traición, que acarreaba el impedimento formal para salvarse, tomó a decisión de encarnarse para librarle del pecado por su desobediencia  en el Paraíso.

Asimismo, Dios nos ha creado y quiere la salvación de cada una de sus criaturas. Sin embargo, sabe de antemano que muchas de ellas no llegarán a ese destino. ¿Por qué, entonces, crea a personas cuyo final va a ser la condenación eterna? 

Crea por amor; pero el amor requiere de libertad. Así, mientras Dios quiere el hombre puede desoír este querer, llevado por una libertas mal entendida, y no aceptar el designio divino. 

Dios y el hombre, a su imagen, son seres en relación. Es el "hágase en mí según tu palabra", dicho por María al arcángel Gabriel y decidir así la concepción del Hijo De Dios. Es decir, María parece decir, bueno si este es tu plan, tu querer, que se cumpla como deseas.

Y parece ser que no todos los hombres, a pesar del querer divino para cada uno, dotándole de ser, dándole la libertad de asociarse o no al plan divino, quieren según ese plan diseñado por quien te quiere  y es bueno, para que seas feliz por toda la eternidad. 

La fórmula, por decirlo de alguna manera, consiste en el "hágase"  tu voluntad, que él mismo nos enseña en la oración inventada por Dios mismo, Jesús, para nosotros. Ahí radica el secreto de nuestra salvación.  Ahí radica el sentido del "en Ti confío".

El que nos guste o no el camino a seguir para llegar al fin propio de cada quien, es un asunto secundario.

Es la misma Madre de Dios quien nos enseña a interiorizar y decir esta fórmula..



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