Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2026

No se puede jugar con la muerte

Ahora se puede ver y leer de todo en las redes. Basta con asomarse a la pantalla de un teléfono o a la de una computadora para descubrir un mundo de asuntos controvertidos cuya realidad no se aprecia con la información (?) disponible.  La muerte no es el fin, sino el principio de una nueva vida. Una vida miserable, si no se cree en ella, como un estado de horror inacabable, lleno de odio y sufrimiento, la falta de arrepentimiento no cesa y restriega sin parar el alma de quienes allí se retuercen viéndose unos a otros en medio de la oscuridad más absoluta y de un hedor asfixiante que lo llena todo ante la presencia continua de Satanás y donde Dios se oculta. La otra vida se alimenta de la misericordia divina donde por fin se ven cumplidos cada uno de los infinitos dones según le corresponden a cada uno, en medio de una alegría infinita al ver en el interior de Dios mismo el caudal de gracias derramada y siempre nuevas donde se agradece ese estado de misericordia sin límites jun...

A vueltas con la palabra y la familia.

Imagen
La relación de la palabra con la persona es única. Sólo las personas pueden hablar. Pero lo más interesante de esta relación es descubrir su vinculación con la familia . Se requiere de la presencia de una familia par poder proferir una palabra. Una persona en solitario jamás podría hablar: primero, porque de nadie podría aprender a hacerlo; segundo, porque nadie habría para escuchar. Vemos entonces cómo la palabra tiene un sentido social. Esto es verdad incluso en el ámbito divino. Dios es familia. Cuando hablamos de Dios hablamos de un ser personal, donde se distinguen tres personas aunque en un único ser.   Además se requiere de realidad . Si no hubiese cosas, no se podría hablar, pues nada habría a qué referirse. La palabra se refiere a las cosas. De nuevo, el el orden divino, la realidad como la conocemos no era, pero si eran las tres personas desde siempre cuyas inteligencias la habían concebido. Por eso, la "palabra" es lo más antiguo. Podríamos echar una mirada a ...

La verdad, ¿se parece a la razón?

Imagen
La verdad y la razón han caminado durante muchos tiempos juntas. Pero no son lo mismo. En el tener  razón se asoma un gesto de fuerza, algo inusitado en el caso de la verdad donde el yo se repliega a una suave invitación a la convivencia. Mientras la razón se encuentra confiada al coincidir con lo que piensa, la verdad resulta al adecuarse con las cosas reales. Desde luego, no se puede avanzar en la convivencia social si no se establece la verdad ante todo. La paz resultaría de andar en verdad.  Mientras en el caso de la verdad resulta el  conocimiento, en el proceso de raciocinio aparece se forja la representación de los propios pensamientos. Ambos procesos son humanos pero la verdad marca un camino a seguir cualesquiera que fuese el campo de estudio y, de alguna manera, se obliga uno a seguirlo. Por el contrario, el lugar de la razón es sinuoso y esconde mil conjeturas vividas, soñadas, deseadas, donde se siembra el deseo más que la realidad. Mientras el deseo empu...