No todo es fútbol en la vida

De Messi a la eternidad. 🇦🇷 No traten de entenderlo.

Estamos viviendo un tiempo especial debido a la presencia casi universal y continua del campeonato  mundial de fútbol. Es una fiesta, distinta en cada lugar, donde a veces, se llega a límites insospechados de violencia al punto de que algunos han perdido la vida en medio del jolgorio debido a la virulencia  en medio de la fiesta, mostrada en televisión, donde incluso los presentadores tratan de mostrarse con un ánimo fuera de lo común.

Es el fútbol, dicen. Pero la embriaguez y la violencia no forman parte de este deporte,  no importa la ocasión y su magnitud mundial, donde se ejercen  conductas sin límites. Debería suceder lo contrario. Dado el alcance  de su representación mundial cada uno debería  procurar mostrarse con un comportamiento educado en medio de una sana alegría.

Pero es el trabajo el verdadero ejercicio del hombre,  si bien se puede ejercer dejando espacio para celebraciones concretas en especial los domingos y fiestas de guardar. Ni todo trabajo ni  todo fiesta, así lo dispuso el creador del hombre desde el principio. 

Pienso que el hombre debe acordarse de cual es su fin sobre la tierra y quererlo de veras, pues ahí radica su felicidad. Esto se debe enseñar desde la niñez. "De qué le sirve al hombre ganar el mundo (la luna y los planetas del cosmos) si pierde su alma". Estas palabras dichas a tiempo a Francisco Xavier  por Ignacio de Loyola, cambiaron el rumbo de su vida, alegremente vivida en la Universidad de París, a procurar que este mensaje llegara al mundo de la India, Japón y China, donde fallece.

Su mundo se convierte en la "palabra" divina de modo que nadie que pase a nuestro lado se equivoque o ignore el fin de su vida, a cambio, como Esaú, por un plato de lentejas.

El fútbol es mucho, pero no lo es todo...





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