Hace falta menos vinagre y más miel

Creo que fue san Francisco de Sales el creador de la frase: "Menos vinagre y más miel". Es decir, falta más comprensión entre los hombres y más fraternidad.
Hoy que estamos tan absortos en lo difundido por las "redes sociales"valdría la pena preguntarse si toda la información difundida por los media es bienhechora e inofensiva en cualquier tiempo, en especial en aquellos canales donde los jóvenes gastan parte el día y de la noche recibiendo lo que se les difunde..
¿Por qué intervenir? ¿No estamos acaso en la era de libre difusión de mensajes y música de todo tipo? ¿Quién posee la autoridad de estipular lo que conviene en un momento determinado?
Sin darle mucha vueltas al asunto podríamos decir que la conciencia moral necesita luz, orden, amor y paz. Estamos a obscuras en muchos aspectos de la vida por culpa del desorden derivado de una falta de noción clara sobre la libertad, que no consiste en hacer lo que a cada quien le viene en gana. Los hijos se abandonan recién nacidos con mayor frecuencia en cubos de basura, y la guerra se enseñorea en muchos partes del mundo con unas consecuencias nefastas para largos segmentos la sociedad.
Cuando se es amigo de la verdad, del bien, de la belleza duele en el alma la transgresión en cualquiera de estos ámbitos donde los resultados no se debieran medir por las consecuencias sino por la falta de principios en muchos sectores de la sociedad actual. El deseo de novedades y el de disfrutar a toda costa de todo mensaje aunque esté vacío de sentido nos lleva ir por vericuetos lejanos de una convivencia ordenada a la consecución del bien común, lejos de un humanismo compatible con toda las culturas.
Quiera Dios, como suspiraba Pio XII, que llegara el día en que la televisión, por ejemplo, pueda llegar a todos aquellos que, por su condición o aislamiento les resulta imposible acceder gracias a este instrumento al Evangelio, a la palabra De Dios, como es el caso de hospitales, prisiones, o a quienes se encuentren alejadnos de los centros urbanos.
Mientras tanto, conviene recordar el pensamiento de san Francisco de Sales: Hace falta menos vinagre y más miel.
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