No se puede perder el tiempo (?).., pues nos jugamos la eternidad
El orden ayuda a la serenidad, pues se sabe qué esperar. Esta disposición, sin embargo, no libra de los imprevistos, de las contrariedades.
Estamos acostumbrados a pensar en el tiempo de esta vida, pero nos cuesta pensar sin tiempo.
Dios es en un instante infinito. Venimos del infinito porque nuestro creador viene de ahí, de siempre, y ahí nos pensó. Por eso venimos con él desde siempre, porque Dios no se muda, como diría Santa Teresa. Aunque el momento de la creación supone un cambio para el hombre porque aparece la dimensión que cronometramos aunque el tiempo realmente no exista; contamos lo que sucede entre ésto y aquéllo, porque hay una distancia, un espacio, donde nos movemos. Pero el tiempo, como cosa, no existe. Existe el vacío entre dos sucesos, que nosotros medimos de alguna manera y le llamamos tiempo. Pero el tiempo no está ahí, no tiene "ser", no es algo.
Y al acabarse esta vida, viviremos en la infinitud de Dios porque sólo él es infinito, encarando la eternidad. Existimos en Dios.
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