Hablar de amor, ¿vale la pena?

Señor, te damos gracias por el don de la familia.

Si hablamos de amor se suele caer a veces en lugares comunes, muy lejos de la realidad. El amor es una palabra vigente en casi todos los rincones del mundo. Sin embargo, al ver los caminos  de la tierra, se pierde el en un eco remoto del significado de esta palabra.

El amor sólo puede venir del amor, pues nadie da lo que no tiene. La primera pareja humana se pasea por el jardín del Edén. Nada les falta. Adán ha salido del barro de la tierra, y Eva de una de sus costillas. tal como se lee en las primeras páginas del Génesis.

¿Qué significa esto? Barro y  costillas. En primer lugar el origen de algo nos dice de su procedencia, pero también de su esencia. El hombre, visto así, es cercano a la nada: barro, tierra, fango. 

Entonces, el amor, ¿de que se trata?

En la unidad de ese hombre y esa mujer. De ahí saldrá la vida como un regalo de quien los puso ahí, en el Edén. Sólo en la entrega al otro, olvidándose de qué está hecho, en el darse hasta casi desaparecer. Es la "comunión en reciprocidad".

Sin entrega no hay amor. La semejanza con nuestro creador atestigua esta noción  que pasa casi desapercibida. aunque hemos sido modelados a su imagen.

La mejor respuesta a ese don de amor, es la obediencia a los superiores y a quienes ejercen una posición de autoridad. Ya vendrá el Señor, que ha permitido  que se den esas indicaciones, para mostrar el camino a seguir, ta como hacia santa Teresa  cuando recibía en la confesión recomendaciones  opuestas a las que el Señor le había mostrado en sus apariciones a la santa. Ella, al quejarse con el Señor,  recibía el consejo de obedecer a su director, y él se las apañaría para que entendiera lo que debía hacer.

Vamos a ver. Hay que fiarse del Señor. Él no se equivoca nunca. Quiere nuestro bien. Entonces el amor, consiste en la entrega ni tanto de lo que uni tiene, sino de lo que uno es. De esta manera se abre un hueco en nuestro interior y podremos "guardar las cosas en nuestro corazón" como hacía su madre santa María cuando su hijos ke hablaba y no lograba entenderle. 

Nuestra relación con el amor es un siempre sí: somos seres en relación.



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