¿De qué se trata? Se dice pronto, pero se ha olvidado con frecuencia, a juzgar por lo fracasos matrimoniales y las desavenencias entre padres e hijos, que la familia es un arreglo temporal al que se debe dar cumplimiento. Por ejemplo, tenemos el caso de quienes todo lo pueden, los artistas de cine, y nos cuentan cómo los más famosos se casan hasta ocho y más veces. ¿Cuál es la razón de tanto cambio? En realidad es un fracaso porque, en el matrimonio, el hombre y la mujer se unen de una vez para siempre. Ahí se esconde la felicidad matrimonial. El fin de esta unión queda claro: hasta que la muerte los separe. Quienes vacilan en este compromiso vital, deberían meditar lo que la Teresa de Ávila, religiosa carmelita del siglo XVI, solía decirse a sí misma cuando la aspereza del camino calaban en la vida de esta santa: "Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Ni más, ni menos. Una vez contraído el compromiso de por vida, la felicidad buscada se encue...
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