Volver a Egipto
El problema de abandonar una vocación consiste en querer volver a Egipto. Allí se padecían toda suerte de carencias, físicas, materiales y espirituales, donde la carencia de libertad era, quizá, peor de todas.
Ocurre este abandono en la vida religiosa, sacerdotal y matrimonial. Son muchos los casos pero podemos quedarnos con uno conocido por todos. Cuando se abandona el lecho conyugal para satisfacer las pasiones fuera de él, se pervierte el uso del matrimonio cuyo fin primordial es la procreación, donde se conjuga el amor de los esposos precisamente en la fidelidad mutua.
Con esta fidelidad se confirma el ser amado por Dios, quien no necesita de nadie pero ha querido serlo de cada uno. Dios nos cansa de procrear, de dar la vida en todos los tiempos y en todas las latitudes por medio del amor de los esposos.
Fuera de esta unión no hay amor posible y al romper esta relación de vuelve a la tierra árida de Egipto donde las relaciones se vuelven como las de amo y esclavo. Conozco, sine embargo, casos de quien debe sufrir esta rotura sin tener culpa alguna de su parte, debido a una crisis en la relación.
En estos casos se espera el regreso del "hijo pródigo", quien reconociendo su falta quiere regresar al lugar de donde jamás debiera haber salido. Pero al reconocer e "pecado" se borra la culpa y se puede comenzar de nuevo una relación en donde cabe el amor, el verdadero sentido de la vida, donde los dos vuelven y pueden iniciar a ser uno.
Este comieran de nuevo no significa caminar por una senda de rosas. Las dificultades sin duda saldrán en el camino y, como los israelitas de ayer, no faltarán quienes añoren la vida fuera del lecho. Este aspecto, cuando se da, es una terrible afrenta al cónyuge, a la institución matrimonial y a su creador que hace grande nuestra vida. Eso no significa que no tiene perdón. Todo tiene perdón. El problema es si uno realmente quiere ser perdonado. A la adúltera del evangelio la querían apedrear los encargados de la ley, y se la presentan a Jesucristo. Él sin embargo la perdona y solamente le dice: "No peques más"...
Entonces, no se trata de regresar sino de seguir adelante por el camino adecuado. Siempre se puede encontrar quien nos puede ayudar a encauzar los pasos. Sólo es difícil llegar a parte alguna que valga la pena.
Menos volver a Egipto se debe intentar todo, aunque nos cueste, aunque no podamos, aunque reviente, aunque me muera, como decía la Santa de Ávila, Teresa.
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