El ser uno mismo se realiza cuanto más se abre a la vida

Seguir a Cristo es elegir un camino con sentido y verdad. Por eso la alegría en Cristo es de otro nivel. https://youtube.com/@alegriaencristo?si=SsviqKzifgP7J3-I

Al cegar la vida se queda en manos de la muerte. Cuando se ejerce un aborto se le está negando a la vida la trascendencia. El poder de relación. Se agota el ser y se queda uno en sí mismo en todo lo que hace.

Escoger la vida es escoger a Dios, porque Él es la vida. ¿Por qué lloran las madres delante de un hijo muerto? Porque se le fue la vida. Se dice no al futuro de una relación. Si el amor es para siempre sólo él puede salvarnos y convivir y caminar hacia él.

Nunca hay razón suficiente para cegar las fuentes de la vida, no importan los argumentos personales, los de la familia ni la de los doctores, que lo son en la medida  en que ayudan a conservar la vida.

Estamos viviendo gracias a los cuidados de quienes nos ayudaron a venir a este mundo y nos ayudaron a desenvolvernos en él. iDe cuántos peligros no nos han librado! Ser capaz de salir adelante se manifiesta al querer, al procurar los medios para trabajar logrando un bien a los que con nosotros conviven. 

En esta medida clave de la convivencia radica la apertura a la vida y se logra el fin para el que fimos creados. El mundo se acabaría si este principio se mutila. Uno no vive para sí mismo. Somos seres en relación y de esta manera amable, donde nace el amor, se conserva el ser personal y el de los demás.

Debemos conocer al otro para poder servirle si reflexionamos cada día, como nos aconsejan santos varones, "quienes somos, qué sabemos, y qué queremos". De la contestación a estas preguntas surge el sentido de la vida del ser humano. Los ángeles y los animales viven de acuerdo a la fidelidad de su ser, aunque nos basta el ejemplo de unos ángeles incapaces de perseverar al principio a su esencia (Luzbel y sus seguidores) , así como a un animal (la serpiente) se conjuran, saliéndose de su naturaleza, para querer ser como dioses y pervertir al hombre en la suya. 

El principio del desorden está siempre ahí: un querer ser lo que no se es,  donde no cabe la felicidad para la que ha sido creado, pues situado en el escenario de la convivencia social   no desoye  las sugerencias de lo diabólico ni evita el veneno mortífero de la autosuficiencia. 

La vida quiere ser pero no se le deja..



Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando una periodista carece de fe, invoca a la muerte

Por qué ayudar a los demás

El Imperio Británico no tiene amigos o enemigos: sólo tiene intereses