Para salvarse del relativismo

Esteban - Aprender de verdad es incómodo. Por eso casi todos prefieren  opiniones. | Facebook


El gran éxito del relativismo consiste en haber convertido todo el opinión. Ya no hay verdad, que es una imposición especialmente mediática donde todo el mundo tiene derecho de expresar lo que piensa.

La verdad es la adecuación con la realidad. Pero la opinión es adecuarse con lo que uno piensa. Desde luego esta opción última es, no sé si más fácil, per es mucho más cómoda.

De esta manera se ha logrado crear un ambiente donde cualquiera tiene una opinión sobre algo, con independencia de si es o no verdad.

Ha llegado la atención la alocución del Papa en el Congreso español de Madrid. Tocó durante 15 minutos temas relacionados con la vida y  la tolerancia con los demás. Pues bien, toda la asamblea aplaudió durante 7 minutos su intervención.

Lo curioso de este caso radica en que en ese parlamento había fuerzas ideológicas de todos los colores. Por ejemplo, allí estaban quienes han aprobado la eutanasia, el aborto, el cambio de sexo, etcétera.

Daba la impresión de que todos estaban de acuerdo con a verdad proclamada por la Santa Iglesia a pesar de que muchos de ellos no han pisado alguna durante años.

Cabe pensar que les era más importante el impacto de la audiencia de miles, quizá millones, de espectadores al verlos reaccionar de esta manera delante de una figura de talla universal que detenerse en su manifestación aprobatoria mediante el aplauso.

 No creo que a partir de este momento hayan cambiado su forma de pensar aquellos que hablan jugado con la vida durante toda su carrera política. Pero en este ambiente relativista se puede pasar por alto lo que uno piensa con el fin de ganarse la aprobación del público siguiendo  la música de los aplausos en el Congreso de los Diputados.

Al fin y al cabo se trata de una excisión en público, donde no importa siquiera lo que uno piensa.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Por qué ayudar a los demás

Vivir en familia

Impureza y presencia de Dios