Dar un paso en falso basta

Tan sólo un paso en falso, | Desmotivaciones

Son muchos los  casos de personas cuya vida se ve marcada por haber dado un paso en falso en algún  lugar de los montes o de la ciudad. Pero además del quebranto físico puede darse el quebranto espiritual por mil razones.

San Pedro, tan  íntimo y dispuesto a todo por su Maestro, en un abrir y cerrar de ojos cae en la negación de quien era hasta entonces el personaje más admirado de su vida. Yo daré todo por ti, le había dicho a Jesús esa misma tarde, pero bastó la denuncia de una criada sobre su cercanía con el Mesías, para ceder en su fidelidad para con él.

El diablo  no se anda con juegos de niños. Va y ataca a quienes son más. cercanos a Dios, pues ello le supondría una gran victoria en su lucha por apartar de su Creador a los más cercanos. Sirva como paradigma de su gran desfachatez al tentar a Jesús, que era Dios, no una sino tres veces. Nadie escapa a sus lazos malditos de perversión. No tiene nada que perder pues ya lo ha perdido todo para siempre. Y como es un ángel caído, es muy inteligente, y las trampas que ha tendido a lo largo de la historia son notables.

Por eso hace falta siempre un apoyo seguro sin jamás entrar en diálogo con Satanás. El apoyo lo encontramos en el acompañamiento de un sacerdote que nos conozca bien porque dirige nuestra alma, y el diálogo conviene llevarlo con otro ángel, el de la guarda personal que nos defiende y protege de toda insidia.

Sin olvidar nunca que Dios camina a nuestro lado y no deja nunca que le arrebaten un alma mientras el interesado quiera seguir en su compañía. Cerrarle la puerta de nuestra alma es un disgusto capaz de llorar lágrimas de sangre en el huerto de Getsemaní.

Duele porque Dios ha creado a cada uno para que sea feliz, sin que falten las contrariedades en esta vida, plenamente y para siempre  después, en la otra vida con la mirada puesta en el rostro divino donde se ven todos a quienes han tenido una relación con uno y todos aquellos a quienes Dios quiera mostrarnos.

Ocurre, sin embargo, lo imprevisto. Por una distracción nos apartamos aquí atraídos por el glamour de lo pasajero y perdemos el paso. Viene a ser, como en el caso de Esaú, vender la felicidad eterna por un plato de lentejas. ¡Es el mayor error de la vida! Y hay muchos en esas condiciones. 

Por eso, antes de que se cabe el tiempo, vale la pena tratar por medio de la amistad con quienes coinciden en nuestro camino, entablar una conversación de amigos sobre lo que nos estamos jugando al aceptar ese plato de lentejas por el que nos sentimos atraídos momentáneamente. 

Si no eres tú quien procura, respetando siempre la libertad de cada uno, quizá esa persona ya no oirá nunca esa voz que indica el camino a seguir y la manera de rectificar esos pasos en falso  dados en algún momento de la vida.









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