Falsificar la verdad

Una de dos: o hay muchas verdades o la verdad es inacabable.
Por definición elemental tenemos una sola verdad. No importa el asunto tratado, después de los devaneos acostumbrados iremos afinando en ese aspecto estudiado y se acabará concluyendo nuestra ignorancia sobre el particular o se irán mostrando los aspectos más relevantes del problema de la realidad. Es decir, se trata de una realidad concreta no de sueños o quimeras presentados de forma atrayente con el fin de reunir adeptos de las observaciones particulares sobre el mismo. Por ejemplo, cuando decimos que hay un solo dios se emplea na sola línea para afirmarlo aunque ese dios sea infinito. Ahora bien, debido a su infinitud, podemos ir dando matices sobre su ser pero a sabiendas de su unidad trinitaria. La verdad en ese caso sería la afirmación de la existencia de un solo dios aunque su infinitud nos lleve a mostrar esos matices de una claridad inacabable.
Algo muy distinto sucede cuando se cae en una especie de relativismo de conveniencia mostrando que cada quien tiene su punto de vista y esta en su derecho de expresar sus pensamientos con independencia de la verdad. Mejor dicho, se suprime la noción de verdad y se alienta el pregonar y defender tanto puntos de vista como sea necesario con tal de defender a cada posición individual aunque la realidad tratada nunca acabe de aclararse.
Si nos atenemos a la realidad de las cosas, sobrarían la mayoría de los media, y las exposiciones habidas se concentrarían en esa realidad tratada con con certeza sin pretender imponérsela a nadie, pero respetándola. No habría tantos medios de comunicación o sus contenidos serían semejantes en lo esencial.
Por supuesto, no decimos que la mayoría de los media faltan a la verdad o la falsifican. Pero cuando nos encontramos con los usuarios de esos medios de comunicación comprobamos cómo discrepan los puntos de vista, principalmente, según la fuente de sus noticias.
Falsificar dinero, por ejemplo, requiere de una sofisticada tecnología, más cuanto mejor se quiere falsear el original, Peor en el caso de la información, se pueden falsificar cualquier tipo de noticia porque los elementos que pueden difundirla están disponibles a cualquier edad, y se presume el haber llegado a miles de usuarios, pues es lo único que cuenta. Aun después de haber sido detectado el fraude informativo, no tiene consecuencia alguna. Lo importante es diseminar esa pieza oral o escrita a cuantos más mejor. Me viene a la memoria la falsedad diseminada sobre el robo del cuerpo de Jesús de su sepulcro. Con una cierta cantidad de dinero dada a los soldados guardianes, la mentira se ha propagado hasta el día de hoy por quienes se niegan a aceptar la posibilidad de que una persona resucite de entre los muertos.
Eso era entonces, cuando no había tanto medio de difusión como ahora. El fraude tiene también ahora su ventaja porque se premia a quienes logran altos "ratings" en la opinión pública. La importancia estriba no en lo que se dice sino cuántos reciben y aceptan esa falsedad como si fuera verdad. Basta con decir "lo ha dicho la radio" o "lo he visto en televisión" para dar carta de ciudadanía a cualquier bulo en circulación.
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