Democracia: ¿verdad o relativismo?
Cuando se habla de verdad, la sociedad se siente maniatada porque no todos en ella aceptarían las proclamas de tal verdad. Entonces, no queda otro camino a la democracia que aceptar las diferentes posturas aceptadas por quienes piensan de forma distinta, es decir, se abre así la puerta al relativismo. Todos deben caber en un sistema político si de verdad se trata de una democracia. De esta manera el relativista se ha convertido en una extensa plaga en la cultura de nuestro tiempo. Lo que surge de estas consideraciones muestra ni más ni menos que una "sociedad liberal" donde no se pueden admitir la imposición de valores o criterios absolutos de ninguna clase. Estamos suspirando siempre por la libertad, sin embargo, solemos mirar en el lugar equivocado. Se quiere pensar en una libertad sin cortapisas, sin el freno de una cláusula moral impidiendo el comportamiento deseado. Pero eso no es ser libre. No estamos diciendo que la democracia es mala, aunque sí es un...